En una exploración de la cavidad oral, el dentista puede detectar los primeros síntomas del VIH como sequedad bucal, verrugas, úlceras, candidiasis y gingivitis, entre otras.
Las revisiones periódicas al dentista y una buena higiene bucodental, junto con los tratamientos antirretrovirales, mejoran sustancialmente la calidad de vida de los pacientes seropositivos.